miércoles, enero 10, 2007

¡Y otro Perrito Piloto!

Una tarde muy aburrida en el Puto Pret. Una tarde de esas que te hacen echar en falta a los clientes.
Entonces a entrado Greg en la tienda y sañalando uno de los frigoríficos nos ha dicho: ¿Veis aquella lata de Cocacola? Y entonces ha arrugado la bolsa de papel que tenía en la mano y la ha lanzado con toda su fuerza. Ha tumbado dos y si hubiera estado en una feria ahora tendría uno de aquellos perros de peluche de metro y medio.
Hani y yo nos hemos mirado y seguidamente hemos arrugado dos bolsas más.
El juego era simple. Primero tenías que decir a qué le tirabas y según si apuntabas a un sanwitch que estaba solo (+ difícil) o a una fila de tres o cuatro juntos (+ fácil) la puntuación variaba. Tampoco es que apuntásemos los puntos ni nada, pero bueno.
André es un Team Leader y en principio cuando nos ha pillado jugando nos tendría que haber regañado, pero su espíritu brasileño ha podido más que el deber. Nos ha pedido que le pasáramos una de las pelotas y tal como le ha venido la ha chutado hacia los frigoríficos. No ha tocado nada, pero ha inaugurado una nueva modalidad de juego que ha durado hasta que hemos visto que una señora plantada en la puerta, sin atreverse a entrar, nos preguntaba si todavía teníamos abierto.
En principio, a no ser que alguno de los managers se dedique a mirar las cintas de video del CCTV, no tiene por qué pasar nada.
Más tarde, una vez hemos cerrado la tienda de verdad, he puesto un poco de musiquita para animar el rato que me paso limpiando las máquinas de café. He descubierto que tenemos un CD con la banda sonora de “Transamérica” que algún cliente se olvidó. No he visto la peli pero se que trata de un travesti que hace un viaje por los EEUU con el hijo que acaba de descubrir que tiene. En base a eso he supuesto que la banda sonora estaría compuesta a base de Gloria Gaynor, Cher y Village People, pero no. La BSO se basa íntegramente en música country. De manera que para redondear el día me he pasado una hora escuchando banjos y aguantando como Tony, uno de los managers, se pitorreaba de mis gustos musicales y hacía como que imitaba a un cowboy cada vez que pasaba por delante de mi.

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