viernes, enero 26, 2007

The key & the parrot & the gromenauer & de peich traditional english pub super disco fashion (Parte 1 de 2)

Sábado, después de dos años en la ciudad, por fin fui a una de las famosas discotecas de Londres. Bueno, no se si será muy famosa o no porque yo no había oído hablar de ella nunca, pero vaya, era una disco grande de esas donde la gente guay pasa el fin de semana. Hasta ahora a lo más que había llegado era al Heaven, donde los lunes en la noche hay la juerga más grande que he visto nunca. De hecho la gracia es precisamente que es lunes. Quiero decir que en viernes y sábado todo quisqui sale de fiesta, pero quien sale el lunes es que realmente tiene ganas y se nota (además el lunes la entrada solo cuesta 5 libras y también se nota).
Vale, va, pues el sábado después de dos años en Londres fui a la segunda mega-disco-guay. The key, que está al lado de The Cross, que está en una especie de antiguo polígono industrial cerca de la estación de Kings Cross. El area recuerda un poco al Poble Nou de Barna, pero aquí en lugar de estar lleno de cumbas está lleno de technoflips.
Terminé en la disco esta porque celebramos el aniversario de Gaigher. Que es una italiana que trabaja conmigo, pero tiene apellido alemán porque en esta ciudad los alemanes i los italianos se intercambian los sustantivos.
El punto de partida de la noche fue el Hog in the pound. Un pub con un nombre muy estúpido, pero no tanto si lo comparamos con los otros pub de la ciudad, donde los nombres acostumbran a ser tan atractivos como The parrot and rat, The hope and anchor, The king’s head y un montón de nombres aristócratas como Prince Albert o Duke of Wellington, Por dentro todos son iguales, por cierto. No se si alguna vez caminanado por Barcelona os habéis encontrado uno de estos pubs decorados tipicamente a lo inglés o a lo irlandés. Yo cuando veía alguno pensaba “Ay qué mono y qué original”. Pues digamos que si algún día me encuentro por Londres un local que se llame Bar Manolo y que esté decorado a base de barra con taburetes y cuatro mesas y sillas de metal y que tenga la pared forrada de fotografías cutres de bocadillos con el precio debajo... pues entonces diré en inglés “Ay qué mono y qué original”.
Lo que pasa es que el Hog in the pound está delante de la tienda y es donde los viernes la gente de mi curro practica el levantamiento de pintas y por tanto es un lugar que todo el mundo conoce y es el indicado como punto de encuentro.
Yo iba solo, de manera que opté por llegar deliberadamente media hora tarde. La ecuación es fácil desde el punto de vista maquiavélico. Si yo llego el primero (y conociendo a esta pandilla era lo más probable en el caso de ser puntual), me tengo que esperar solo; si los otros llegan primero pero son unos cuantos, no se tienen que esperar solos. Y si el que llega primero es otra persona que va sola... pues yo qué sé, que se compre El Principe y que estudie.
A las 10:30 me presenté en el Pub. Ya había cinco personas pero la cosa no me animó especialmente. Las cinco personas eran tíos. No había ninguna chavala. Ni siquiera la que cumplía años. Éramos la pandilla salchicha. Y además el ambiente no estaba especialmente animado. Yo propuse empezar a hablar de coches y fútbol, pero la conversación derivó hacia otro de los tópicos masculinos. Básicamente nos dedicamos a discutir cuales de las tías del trabajo estaban más buenas y al mismo tiempo a enviar mensajes a las colegas que habían estirado demasiado la ecuación de Maquiavelo.
Finalmente las señoras llegaron y pude constatar que se empezaba a establecer un patrón para aquella noche. Se ve que fuese lo que fuese que fueramos a hacer, jugaríamos por equipos; el de las niñas y el de los niños. Ya habíamos llegado en dos tandas diferentes, por tanto cuando ellas llegaron se sentaron en el otro extremo de la mesa. Chicos a la izquierda y chicas a la derecha. Ahora por lo menos el grupo estaba más equilibrado. No es que prefiera los grupos mixtos por la posibilidad de la tiramenta de caña. Bueno, o no principalmente por eso. Lo que pasa es que si eres 100% salchichas la cosa queda como desequilibrada y por tanto la noche tiende a convertirse en una búsqueda del equilibrio. Si tienes un grupo mixto el ambiente general acostumbra a concentrarse en la fiesta en sí y las aspiraciones místicas de encontrar la paz y el equilibrio pasan a un ligero segundo plano. Bueno, más o menos.

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